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07 julio 2013
(por Genrus )

Zapatos »

A la mayoría de los hombres nos gusta que las mujeres calcen zapatos de tacón alto. Son una indiscutible declaración de feminidad. Cada quién tendrá sus fantasías y sus razones, pero es indiscutible que, si se sigue un criterio promedio de elección —así se tratase de gemelas—, la que lleva zapatos altos estará siempre unos centímetros arriba en nuestras preferencias.

&

…derrotada y hastiada, la princesa eligió arrojarse desde lo alto de sus zapatos.

06 noviembre 2010
(por Genrus )

Y además se apellida(ba) Amor » »

Aunque el frac que compró mi mamá en el mercado Juárez tenía una corbata de moño impresa, la que yo traía sobrepuesta era real. Y me parecía enorme. No obstante, ver la Carabina de Ambrosio en YouTube, me recuerda que así se usaban en aquel entonces. Sin ser algo tan elaborado como lo que usaba Chiquidrácula, mi atuendo era más como de un Eddie Monster, pero con nylon en vez de gamuza; suficiente para salir a la calle a pedir calaverita.

Con mi calabaza medio llena de monedas, rondanas, boletos del metro y todo aquello que los caprichos de lo aleatorio habían puesto ese día en los bolsillos de los transeúntes del barrio, iba camino al Gabis de la Plaza Washington (un pequeño café donde mi familia se ha reunido desde siempre) a contar mis ganancias, cuando vi a una señora emperifolladísima caminar tan aprisa como su bastón le permitía, así que con mi mejor sonrisa, la abordé.

—Seño, ¿No me da mi calaverita?
Me miró de arriba a abajo con sus ojos secos, enterrados bajo una gruesa capa de maquillaje en ruinas, y me respondió con una voz gravísima...

02 octubre 2010
(por Genrus )

2 de octubre: ¿Qué es lo que no se olvida? » »

Almorzando con mis abuelos en el Sangrons de Lafragua, vimos a través del ventanal a un grupo de manifestantes sobre el Paseo de la Reforma. 2 de octubre no se olvida. ¿Qué es lo que no se olvida? Los libros de texto gratuitos que llevé durante mi educación básica no hablaban del '68. En los años ochenta, la 'Historia de México' comenzaba con los orígenes del hombre americano, y terminaba con la expropiación petrolera; luego un texto como "...y los mexicanos del presente tenemos la responsabilidad de seguir construyendo una gran nación[…] ", y una foto del entonces presidente de la república, Miguel de la Madrid.

—'Pues hubo un desmadre', dijo lacónico mi abuelo. Los estudiantes tomaron las calles, y los disolvieron a balazos. Como él con todo y su sapiencia no se sabía bien los porqués, emprendí una búsqueda por mi cuenta sobre lo ocurrido en esos años; no fue nada fácil. Primero, porque no existía la wikipedia, y segundo porque no había más esbozo de los hechos que algunas recopilaciones de testimonios orales. El Memorial de Tlatelolco es muy emotivo, pero creo que Rosario Castellanos exageró un poco al decir que 'el estado del tiempo' fue la noticia principal de los diarios al día siguiente.

17 julio 2010
(por Genrus )

para leer a Langagne. »

Aunque ningún estado emocional en particular es requisito, con la poesía ocurre un poco lo mismo que con la bebida: se antoja según la actividad reciente, la hora del día, el clima o la compañía. Una cerveza en una tarde calurosa, a Benedetti cuando se está con añoranza; un tequila para entrar en calor, a Sabines cuando la herida todavía duele; un whisky para una charla profunda, a Gabriel Zaíd para el interludio; un vino dulce para una comida breve y exquisita, a López Velarde para purificar el pensamiento. Hay en todo ese menú un par de libros de Eduardo Langange que me sirvo cuando tengo antojo de un ron con sabor a nostalgia y a madera de roble.

19 junio 2010
(por Genrus )

Solamente un blues »



Emocionado, empañaba los aparadores de las tiendas que están sobre la calle de Bolívar en el centro histórico, con mi novísima tarjeta de débito Serfín(1) cargada con el monto de mis recién depositadas 3 primeras quincenas vencidas. No era mucho dinero y además ya lo debía prácticamente todo; pero las compras de capricho son así, y yo iba muy dispuesto.

Amén de mi escaso presupuesto, me asomé por igual a Casa Veerkamp que a Sala Chopin; digo, por ver no se paga. Todo a precios inalcanzables. Seguí mi recorrido en tiendas menos ostentosas, hasta que terminé en una pequeña bodega de instrumentos musicales unas diez calles más adelante. Resignado ya a que no tenía mucho para elegir, pregunté:

—Estoy buscando un bajo eléctrico, y dispongo de mil doscientos pesos. ¿Para qué me alcanza?—

Señaló una guitarra de juguete pequeña, de ésas como las que venden en la Ciudadela, que dicen "Viva México", y tienen los colores patrios pintados con aerosol.

29 mayo 2010
(por Genrus )

A prueba de balas: cómic y cine. » »

Algunos llaman al cine 'el séptimo arte'. A alguien (fotógrafo, casi seguro) se le ocurrió que la fotografía es el octavo arte; y ya siguiendo con la fiesta taxonómica, alguno más colocó al cómic en el noveno peldaño. El cómic es una expresión artística con mucha frecuencia incomprendida. Ya lo decía Francisco Gabilondo Soler: a las personas serias les ofende que les cuenten las historias con dibujitos.

01 mayo 2010
(por Genrus )

Como en las películas francesas... » » »




Después de hacerle el amor, encendió un cigarrillo y lo fumó, pensativo: como en las películas francesas... Luego se levantó del lecho y empezó a vestirse lentamente: como en las películas francesas... La miró, apagó el cigarro presionando fuertemente sobre el cenicero, y salió sin despedirse: como en las películas francesas... Al llegar a su casa, encontró a su mujer acostada con otro: como en las películas francesas...

Armando Rodríguez Dévora

Hay tantas formas de ver, entender y hacer cine, como las hay de contar historias. Aunque las sociedades compartimos estereotipos, clichés, anhelos y desazones, al final lo inesperado nunca lo es tanto... como en las películas francesas.

27 febrero 2010
(por Genrus )

Escribir ahora, morir después. »

Estaba releyendo hace poco el post de las "Diez cosas qué hacer antes de morir" en el blog de Frech. Casi por antonomasia, llegué al cliché de sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Fue un buen sitio donde estacionar mis reflexiones. Ya he sembrado algunos árboles, así que puedo dar ese punto por cumplido. Soy papá de dos niñas a las que adoro, y podría abrirme un blog (sí, otro) para hablar del tema, así que según el propósito de esta entrada, punto cumplido, también. Resta entonces el tema del libro. ¿Es tan difícil escribir un libro? Consulté al oráculo (Google), y me encontré con muchas opiniones interesantes.

13 febrero 2010
(por Genrus )

El final de La Sirenita de Andersen » »

—Mañana iré a la ciudad. ¿Qué quieren que les traiga?— Las hijas de su nueva mujer piden vestidos, joyas y accesorios; su hija, simplemente una ramita. A su regreso, mientras las hermanas se prueban sus vestidos, la pequeña siembra la ramita en la tumba de su madre, y ésta florece hasta convertirse en un hermoso árbol, al cual la niña le cuenta todas sus penas. A veces, se aparece un pájaro blanco que le cumple algunos deseos.

¿
Cómo un árbol y un pájaro blanco se convierten en una señora regordeta con capa azul que canta 'divi-divadi-dibú'? Cenicenta es el arquetipo de los cuentos —precisamente— de hadas. Las historias van modificándose según la tradición oral, o los caprichos de la multinacional del entretenimiento que los retrate.

Muchos de los cuentos para niños, son pasteurizados para quitarles el peso de una violencia a veces no sólo innecesaria, sino inadmisible para esta época: Es decir, no es necesario sacar a la abuela de Caperucita del estómago del lobo; basta con decir que no la engulló, sino que la escondió en el armario. Criticar a los guionistas de Disney es un lugar demasiado común. Pero el modo en como empobrecen La Sirenita de Andersen, es de llamar la atención.