17 abril 2010
(por Genrus )

La inocencia y los 80s.

En uno de esos caprichos del azar, encendí la radio, y sonaba The power of love. Sentí un irrefrenable deseo de subirme a un DeLorean, y volver a los 80s.

Hay una parte de la historia —la escrita por los historiadores—, que habla de los acontecimientos principales, de las geografías y las políticas, del arte y la sociedad. Paralelamente, las juventudes van construyendo eso que después se llama cultura.

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Los sesentas: minifaldas y anticonceptivos.
Los setentas: drogas recreativas, haz el amor y no la guerra.
Los ochentas: autos, moda y rock and roll. (Uo-uo)

Los sesentas trajeron una necesaria ruptura a la rigidez de los modelos de pensamiento que prevalecían entonces. Los ideales iban en ascenso. No es casualidad que en todo el mundo hayan surgido movimientos sociales y culturales con raíces y metas casi idénticas; al grito de la imaginación al poder, los jóvenes salieron a conseguir libertad. Y una vez ganada, decidieron probar sus placeres y sus excesos durante la década de los setentas; se llegó entonces a la cima de la parábola, y el inevitable cuesta abajo durante los ochentas y noventas. Pero para los que vivimos esa época, fue como descender de una montaña rusa: lejos de pensar en decadencias, simplemente alzamos los brazos y gritamos felices, inocentes.

10 abril 2010
(por Genrus )

La verdad de las mentiras





—¡Yo no fuí!— exclamó.
—¿Entonces?— Inquirí.
—Bueno, sí. ¡Pero no fue mi culpa!



Escuché con atención la historia de un insecto pequeñito que amenazó con devorar lentamente el sillón; de cuán escurridizo era como para dejarse atrapar, y del porqué Matilde decidió usar un marcador negro para dibujar una telaraña para confundirlo, y una enorme araña para disuadirlo.

—¿Ah sí? ¿Y cómo sabías que el insecto pretendía devorar el sillón?
—Sus papás se enojaron con él, y lo dejaron sin comer, al pobrecito.

Unas horas más tarde, arrodillado frente al sillón, y tratando de componer el desperfecto con varios tipos de limpiadores domésticos, conversaba con mi mujer.

—No deberías celebrarle tanto el que diga mentiras; eso la puede llevar a creer que de algún modo es bueno, y...—
—Yo sé, yo sé —interrumpí —Pero es que no me dijo ninguna mentira; admitió que fue ella, y sólo me dio sus razones; no soy capaz de cuestionar la validez de las mismas—
—Pues tú sabrás. Pero a mí no me encanta que use esas historias como coartada.

—Ok, lo hablaré con ella— dije, pero por las dudas, dejé un poco de tela de sillón sin mojar. No sea que el insecto se levante hambriento a medianoche. :)

03 abril 2010
(por Genrus )

¡Pero preguntá por Quino, che! »



Calvo y cincuentón, corrió quizá 80 metros para alcanzarme; advertí sus ganas de criticar mi pedantería gratuita; pero lucía muy agitado como para ello, así que simplemente apoyó las manos sobre sus rodillas antes de espetarme: —Por supuesto que tengo. ¡¡Pero preguntá por Quino, che!!—

No me quedó otro remedio que volver al lado de ese vendedor a la librería de donde minutos antes había salido quejándome: —¿Cómo? ¡No puedo creer que en pleno Buenos Aires no tengan libros de Joaquín Salvador Lavado! Pero en su caso, no es como preguntar por Neftalí Ricardo Reyes, o Doroteo Arango, nombres que casi todo mundo sabe asociar a su pseudónimo famoso. Mendocino, argentino, latinoamericano, universal. Quino es siempre Quino. Simplemente Quino.

27 marzo 2010
(por Genrus )

Estampas aleatorias de soledad. »

Fue una semana algo difícil; estuve meditativo y dubitabundo, así que casi en automático, abrí mi blog de berrinches para vaciar allí algún texto, sabiendo que escribir es un proceso que exorciza mis demonios. Como de costumbre, las palabras no fluían como yo esperaba, y en sustitución, recordé algunas imágenes. Imágenes que son las que primero llegan cada vez que pienso en la soledad, y que tenían mejor cabida en la temática de esta bitácora.

20 marzo 2010
(por Genrus )

Chilangos »


Conversando con un amigo chileno fan de Café Tacuba, en algún momento llegamos al tema de la Chilanga Banda. Con el gusto que da responder algo que sabes (como cuando te preguntan por una calle —y no necesitas inventar dónde está—), abundaba alegremente sobre sutilezas y matices de la canción; chundo, cholo, teporocho; chafirete, chota, talacha, en fin. No obstante, los problemas empezaron con la pregunta:

—¿Pero 'chilango' qué es? ¿Un mote, o un gentilicio?—

13 marzo 2010
(por Genrus )

¿Piratear o compartir?

Yo no compro copias. No me gusta; va contra mis principios.


Pero está lejos de ser por alguna cuestión de moral mal entendida; no es porque quiera evitar sentirme aludido con los ridículos spots de tenemos un papá pidata. Porque para empezar, el término "pirata", fue hábilmente sacado de contexto por los dueños de la industria, para criminalizar a quienes se dedican a vender copias de sus productos. Llevaron un esfuerzo legítimo por defender sus intereses al límite de lo creíble. Pasaron de alegar lo justo, a hacerse pasar por víctimas. Recurrieron al chantaje, al sinsentido, y a cualquier cantidad de tretas semánticas que volvieron su argumento insostenible.

06 marzo 2010
(por Genrus )

Fábulas y ficciones de colores »

Si algo detesto de los libros largos y pintar al óleo, es que son tareas que implican días enteros. Claro, la satisfacción suele ser proporcional al tiempo invertido, pero no siempre me siento tan dispuesto a entregarme a tales cosas. En ese sentido, adoro casi tanto los cuentos como los rotuladores. Un libro de cuentos, es como un estuche de rotuladores: puedo elegir cualquiera, comenzar desde allí, y tener un resultado diferente cada vez. Para este dibujo, un amarillo del imprescindible Borges, un azul del gratificante Monterroso, y un naranja del diversificado Jodorowsky...