En uno de esos caprichos del azar, encendí la radio, y sonaba The power of love. Sentí un irrefrenable deseo de subirme a un DeLorean, y volver a los 80s.
Hay una parte de la historia —la escrita por los historiadores—, que habla de los acontecimientos principales, de las geografías y las políticas, del arte y la sociedad. Paralelamente, las juventudes van construyendo eso que después se llama cultura.&
Los setentas: drogas recreativas, haz el amor y no la guerra.
Los ochentas: autos, moda y rock and roll. (Uo-uo)
Los sesentas trajeron una necesaria ruptura a la rigidez de los modelos de pensamiento que prevalecían entonces. Los ideales iban en ascenso. No es casualidad que en todo el mundo hayan surgido movimientos sociales y culturales con raíces y metas casi idénticas; al grito de la imaginación al poder, los jóvenes salieron a conseguir libertad. Y una vez ganada, decidieron probar sus placeres y sus excesos durante la década de los setentas; se llegó entonces a la cima de la parábola, y el inevitable cuesta abajo durante los ochentas y noventas. Pero para los que vivimos esa época, fue como descender de una montaña rusa: lejos de pensar en decadencias, simplemente alzamos los brazos y gritamos felices, inocentes.




