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09 marzo 2016
(por Genrus )

Empatías 2.0 »

Un hombre y una mujer chocan en la calle por ir mirando sus teléfonos. Se miran con desdén, y luego ambos hacen un tuit sobre lo pendeja que es la gente. Ellos no saben que se siguen. Sin saberse, se favean.

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04 noviembre 2013
(por Genrus )

Visitaciones »

Hace algunos años (quizá no tantos), cuando todavía creía en la transparencia e imparcialidad de los concursos de diseño (carajo, entonces sí fue hace muchos), presenciaba la ceremonia de premiación («Amigos intercambiando cebollas», plata sobre gelatina de mamey) de los proyectos más destacados del certamen, cuando la chica (esbelta, hermosa, y con un vestido tan efímero como mi fe) que nombraba a los ganadores abrió el sobre para una de las categorías:

—Y el ganador es (tambores imaginarios mientras desdobla el papel).
—¡Desierto!

*grillos.mp3*

—¡Vamos! ¡Que pasen por su premio los integrantes del proyecto «Desierto»!

*un señor de traje se acerca al atril donde ella permanece expectante, y le susurra algo al oído. La chica tiene entonces una epifanía:

—¡Aaaay! ¡Pero qué tonta soy!

El quórum estalla en aplausos y risas (la esbelta mujer no dejó de sonreír o ser hermosa ni por un momento). La ceremonia continúa. Salgo del recinto y enciendo un cigarrillo. El bote de basura-cenicero está repleto de empaques vacíos de cosméticos que yo diseñé hace todavía más años. Sonrío. Me termino mi cigarro y vuelvo a la ceremonia (los canapés aunque escuetos, estaban buenísimos).

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16 octubre 2010
(por Genrus )

Musas »

Llenar de omisibles circunloquios los silencios es algo que últimamente hago más por una disciplina autoimpuesta que por mero desahogo —que es como debería ser—. Las musas de mi otro blog son más experimentadas y más sutiles en su manera de llegar por sorpresa; acaso más imperceptibles y más etéreas, pero con un perfume psicológico tan intenso que no deja dudas de su visita. Las musas de este blog siguen renuentes. No las culpo; es natural que no les guste la idea de que las fije con un alfiler, y las tenga en una vitrina.

La inspiración vive agazapada en algún lugar recóndito de la inteligencia. Aún desnuda de las explicaciones que les dan los románticos, tan llenas de mitología, sobrerbia y sobrenaturalidad, donde la creación es un regalo divino y el autor un elegido por los dioses para sublimar el espíritu humano y trascender hasta la inmortalidad, su naturaleza subjetiva y tan llena de artificios, la vuelven un ingrediente codiciado para el quehacer creativo.

Incluso cuando llega, la inspiración no siempre conduce a la creatividad, y menos aún a la genialidad. Hacen falta vocación y mucho trabajo para conseguir que la llegada de ese pequeño toque divino cristalice en algo tangible, y disciplina y perseverancia para cuando menos encaminarlo por el sendero de lo genial. Son contados aquellos quienes aún teniendo un mapa del tesoro, logran dar con él. Las musas usan la moneda de un país muy lejano al que no siempre se llega. Aún así, siempre hay razones para seguir caminando en la ruta por donde —muy de vez en cuando— aparecen.

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07 noviembre 2009
(por Genrus )

Procrastinación

Coloco esta entrada, porque tengo planeado hablar algún día sobre la procrastinación.